El diputado nacional del Partido Obrero en el Frente de Izquierda advirtió que el endeudamiento dejó de ser un problema financiero para convertirse en una crisis social que atraviesa a millones de trabajadores. Marcó que la CGT carece de autoridad para convocar lo que debería ser una rebelión de deudores, porque no lucha por el salario y carece de todo plan de lucha de conjunto, al contrario, defiende sus cajas y negocia los convenios a la baja.
“Estamos ante una quiebra masiva de las familias trabajadoras, no ante una suma de malas decisiones individuales. En junio, 20,4 millones de personas tenían algún financiamiento y 5,3 millones (el 26,1%) acumulaban atrasos superiores a 90 días. Entre los proveedores no financieros, la mora llegó al 31% del dinero prestado, más del doble que en los bancos. Existe, además, una realidad alarmante: por fuera de los registros formales, se estima que otros dos millones de personas no pueden pagar préstamos tomados con prestamistas, cuevas o usureros barriales. Son trabajadores que se endeudan para comprar alimentos, pagar el alquiler, afrontar las tarifas o sostener una herramienta de trabajo como un auto. No es falta de educación financiera: es falta de salario y de jubilaciones. Estamos ante una gigantesca transferencia de ingresos desde quienes se endeudan para sobrevivir hacia bancos, financieras, billeteras y usureros”.
“El Banco Central tampoco es un escribano inocente. Bausili dice que se trata de una ‘conversación entre privados’, pero el BCRA, norma y supervisa a bancos y proveedores de crédito dejando correr costos financieros superiores al 150%, de más del 200% en billeteras y de hasta el 1.300% en Mercado Pago, que motivaron la denuncia penal de Gabriel Solano contra Marcos Galperin. También denuncié que la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central abre la posibilidad de que el Gobierno utilice las reservas y el oro del Central como garantía para endeudarse con bancos internacionales. Para auxiliar a las familias endeudadas no hay intervención; para tomar nueva deuda y garantizar a los acreedores, ponen a disposición todos los activos del BCRA. Frente a este escenario, la CGT y las CTA convocan una movilización para la cual carecen de autoridad, cuando está planteada una rebelión de deudores, porque no luchan por el salario y carecen de todo plan de lucha de conjunto, al contrario, defiende sus cajas y negocian los convenios a la baja. Siguen haciendo colaboracionismo con los responsables. Cristian Jerónimo dice que parar es ‘angustiante’ porque se pierde el jornal; angustiante es que un trabajador pida dinero para comer y termine encadenado a un usurero. Necesitamos un paro nacional activo y un plan de lucha, para abrirle paso al proyecto presentado por nuestro bloque del FIT-U: condonación de las deudas onerosas para los hogares más golpeados, eliminación de intereses y punitorios y cuotas sin interés que no superen el 15% de los ingresos. Que paguen los bancos y los usureros, no las familias trabajadoras. Estaremos presentes frente al Ministerio de Economía con estas banderas”.





