El presidente Javier Milei encabezó este lunes el acto por el 176° aniversario del paso a la inmortalidad del general José de San Martín, en el Monumento al Libertador de Plaza San Martín, en el barrio porteño de Retiro.
Hoy estamos reunidos una vez más, como cada 17 de agosto, para conmemorar el paso a la inmortalidad del padre de nuestra patria, el General José de San Martín. Su lugar en nuestra historia no podría ser más alto, pues fue quien nos liberó del yugo español, fue su compromiso con defender nuestra libertad hasta la muerte de aquellos que no querían reconocerla, lo que dio lugar a nuestra declaración de independencia y también, por sobre todas las cosas, nos dejó un legado inmortal encarnado en una frase que es una obligación para todos nosotros: “Seamos libres, que lo demás no importa nada”.
Independencia sin libertad era vacía, pues nos implicaba otra cosa más que cambiar un tirano español por un criollo. Su gesta, su esfuerzo y su sacrificio encerraban esta consigna poderosa: le demandaban también a las entonces Provincias Unidas del Río de la Plata darse a sí mismas una Constitución que preserve y aumente la libertad. Así, la grandeza de San Martín pudo observarse tanto en su valentía a la hora de tomar las armas por una causa justa y liberar a medio continente, como en su magnanimidad a la hora de dejarle lugar al pueblo para elegir su propio gobierno.





