La reconocida artista uruguaya Agó Paez Vilaró visitó Chivilcoy y compartió una jornada de arte y creatividad en el Museo Histórico Pompeo Boggio, donde trabajó junto a estudiantes, docentes y vecinos en una propuesta vinculada a las cuatro estaciones.
La actividad fue impulsada de manera articulada por la Secretaría de Cultura y Educación a cargo de María del Carmen Ruggirello, el Museo Pompeo Boggio y la artista rosarina Carina Beltrame, quien acompaña a Paez Vilaró en una gira artística por distintas ciudades del país.
Durante la jornada, alumnos de escuelas primarias y secundarias participaron de la realización de mandalas inspirados en las cuatro estaciones y por la repercusión que tuvo la convocatoria, sumaron un trabajo que incluyó el sol y la luna.
En cuanto a la propuesta y los motivos que la llevan a realizar las actividades con escuelas, la artista detalló: “Lo que más me encanta y más me preocupa es que los niños conecten con el arte y con la creatividad. Me parece que es sumamente necesario”, expresó Paez Vilaró, quien destacó la importancia de acercar estas experiencias a chicos que quizás no tienen contacto cotidiano con distintas expresiones artísticas.
La artista, integrante de una reconocida familia vinculada al arte, explicó que esta propuesta comenzó en Uruguay y que desde hace 21 años se desarrolla también en Argentina, recorriendo diferentes ciudades y generando espacios de encuentro con comunidades educativas y vecinos.
“Siempre digo: dejar la semilla. Después, cada uno va a decidir si realmente es lo que quiere. Lo importante es que se sientan bien y hagan lo que sienten en su corazón”, manifestó.
En este sentido, remarcó que el arte no debería ser considerado una actividad destinada solamente a determinadas personas, sino como una herramienta al alcance de todos. “Tenemos que expresar lo que sentimos. Estamos en un gran cambio de la humanidad y tenemos que conectar con el corazón”, sostuvo.
Uno de los conceptos centrales planteados por Paez Vilaró durante el encuentro fue su particular mirada sobre la creación artística: “El arte es el lenguaje del espíritu”. Según explicó, a través de sus diferentes manifestaciones, las personas encuentran una manera de comunicar aquello que sienten y de conectarse con su interior.
También destacó el vínculo entre el arte, la creatividad y el bienestar emocional, y valoró las distintas expresiones artísticas que se desarrollan en Chivilcoy.
En ese sentido, Mary Ruggirello destacó la importancia de generar propuestas que permitan que el espacio cultural sea un lugar de encuentro para toda la comunidad. “Es un placer haberla conocido personalmente. Estamos felices por el arte, porque es verdad que el arte nos cambia la vida. Con el arte se vive de otra manera”, expresó Ruggirello, quien también resaltó el entusiasmo de los estudiantes durante la actividad.
La realización de los mandalas permitió además que los chicos pudieran dejar su propia producción en una obra que luego podrán volver a observar en el museo. “El día de mañana van a ver esta obra en el museo y eso le da otra importancia. Imaginate cuando pase y digan: ‘yo pinté esa hoja’”, señaló Paez Vilaró.
La artista también valoró especialmente el carácter participativo de la propuesta y explicó que la obra artística se completa con la mirada de quienes la observan. “Sin espectador no existiría el arte tampoco. Ni el teatro ni la danza. Es una forma de encuentro, de corazón a corazón, con las personas”, afirmó.
Finalmente, Paez Vilaró dejó una invitación para quienes todavía no se animan a acercarse al arte: “Que sigan su corazón. En el sentir del corazón está todo. Muchas veces estamos trabajando en lugares que no nos gustan o haciendo cosas que no nos gustan. Si conectamos con nuestro interior, vamos a ver qué es lo que tenemos que hacer”.
La artista manifestó además su intención de regresar a Chivilcoy el próximo año, en el marco de nuevas recorridas y propuestas artísticas por distintas ciudades del país.
FUENTE: Municipio de Chivilcoy





