El presidente Masud Pezeshkian calificó el asesinato del líder supremo como una “declaración de guerra” y anunció represalias.
Pezeshkian, aseguró que su país ejercerá su “derecho legítimo” a vengar el asesinato del líder supremo y calificó el hecho como una “declaración abierta de guerra contra los musulmanes”.
Irán declaró 40 días de luto nacional y siete días festivos tras el fallecimiento del líder, quien gobernaba desde 1989.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, advirtió que la muerte del líder “no quedará sin respuesta” y sostuvo que las fuerzas armadas actuarán “con mayor fuerza que antes”.





