El portaaviones nuclear Charles de Gaulle, buque insignia de la Marina de Francia, fue desplegado en una misión militar hacia Medio Oriente en medio de la creciente tensión con Irán.
La base aérea flotante se dirige hacia al Golfo Pérsico acompañado por destructores, fragatas y buques logísticos. El despliegue ocurre en un contexto de alta tensión geopolítica, marcado por enfrentamientos indirectos entre aliados occidentales e Irán en distintos puntos del Medio Oriente, así como por amenazas contra la navegación internacional en el estrecho de Ormuz.
Emmanuel Macron sostuvo: “Preparamos esta misión con nuestros socios, de manera ordenada y tendrá un objetivo meramente pacífico de acompañamiento. Es algo esencial para nuestra economía y para la economía mundial”.
En esta línea, funcionarios del gobierno de Francia sostienen que el objetivo del despliegue es disuasivo y busca evitar una escalada mayor en la región. Sin embargo, analistas militares advierten que la presencia de un portaaviones nuclear con cazas de combate multipropósito representa una señal clara de capacidad ofensiva.
Aunque el presidente insistió en la voluntad estrictamente defensiva, pacífica y a favor de una desescalada, como el resto de las acciones emprendidas por París desde que estalló la guerra.





